Comer bien sin perder tiempo ni dinero

¿Cómo comer bien sin gastar mucho dinero?

Comer bien no tiene que ser costoso. Aunque muchos piensan que una alimentación saludable implica gastar grandes sumas de dinero, la realidad es que se pueden seguir una serie de consejos para comer bien sin afectar nuestro bolsillo. A continuación, te presentamos algunas ideas para lograrlo:

1. Planifica tus comidas

La planificación de las comidas es clave para ahorrar dinero y tiempo. Antes de hacer las compras de alimentos, elabora un menú semanal en base a tus necesidades nutricionales y preferencias. De esta manera, podrás comprar solo los ingredientes necesarios y evitarás el desperdicio de comida.

2. Compra alimentos de temporada

Los alimentos de temporada suelen ser más económicos y frescos. Además, al comprar productos de temporada estás apoyando a los agricultores locales. Infórmate sobre qué frutas y verduras están en temporada en tu región y aprovecha para incluirlas en tu dieta.

3. Aprovecha las ofertas y descuentos

Mantente atento a las ofertas y descuentos en los supermercados. Muchas veces, los productos que están por vencer o en promoción tienen precios más bajos. No tengas miedo de comprar alimentos con descuento, siempre y cuando estén en buen estado y los vayas a consumir pronto.

4. Cocina en grandes cantidades

Preparar comidas en grandes cantidades te permitirá ahorrar tiempo y dinero. Puedes cocinar varias porciones de un plato y luego congelar las sobras en porciones individuales. De esta manera, tendrás comidas listas para consumir en los días en los que no tengas tiempo para cocinar.

5. Evita los productos procesados

Los alimentos procesados suelen ser más caros y menos saludables que los alimentos frescos. Opta por alimentos naturales y evita los productos envasados y precocinados. Además de ser más económicos, los alimentos frescos te proporcionarán más nutrientes y beneficios para tu salud.

6. Aprovecha los alimentos en su totalidad

No desperdicies alimentos. Aprovecha las sobras y utiliza las partes no convencionales de los alimentos en tus recetas. Por ejemplo, puedes utilizar las cáscaras de frutas para hacer infusiones o los tallos de las verduras en sopas y guisos.

7. Compra a granel

Comprar productos a granel puede ser más económico que comprarlos envasados. Busca tiendas o mercados donde puedas adquirir granos, legumbres, frutos secos y otros alimentos a granel. Además de ahorrar dinero, estarás reduciendo el uso de envases plásticos.

8. Cocina en casa

Comer fuera de casa puede ser más costoso y menos saludable que cocinar en casa. Prepara tus propias comidas y lleva almuerzos y meriendas saludables al trabajo o a la escuela. Además de ahorrar dinero, tendrás control sobre los ingredientes y podrás asegurarte de que estás consumiendo alimentos saludables.

9. Aprovecha los restos de comida

No desperdicies los restos de comida. Utilízalos para preparar nuevas recetas o para complementar otras comidas. Por ejemplo, puedes utilizar las sobras de pollo asado para hacer una ensalada o utilizar el arroz cocido del día anterior en un salteado de verduras.

10. Cultiva tus propios alimentos

Si tienes espacio en tu hogar, considera la posibilidad de cultivar tus propios alimentos. Puedes empezar con hierbas aromáticas en macetas o incluso cultivar tus propias verduras en un pequeño huerto. Además de ser económico, cultivar tus propios alimentos te permitirá disfrutar de productos frescos y libres de pesticidas.

¿Qué es lo primero que se pierde cuando dejas de comer?

Cuando una persona deja de comer, el cuerpo comienza a utilizar las reservas de energía almacenadas en forma de glucógeno en el hígado y los músculos. A medida que estas reservas se agotan, el cuerpo comienza a utilizar la grasa almacenada para obtener energía. Sin embargo, si la falta de alimentación se prolonga, el cuerpo también comenzará a utilizar la masa muscular como fuente de energía.

La pérdida de masa muscular es uno de los efectos más notorios de dejar de comer. Esto se debe a que el cuerpo necesita proteínas para mantener y reparar los tejidos musculares. Cuando no se consumen suficientes proteínas a través de la alimentación, el cuerpo recurre a la descomposición de los músculos para obtener los aminoácidos necesarios.

Además de la pérdida de masa muscular, dejar de comer también puede tener otros efectos negativos en el cuerpo. El metabolismo se ralentiza, lo que dificulta la pérdida de peso y puede llevar al aumento de peso a largo plazo. También se pueden experimentar debilidad, fatiga, mareos, desequilibrios electrolíticos y problemas de concentración.