Comida y bebida sin juicios: nadie os juzgue en comida o en bebida

La comida y la bebida son aspectos esenciales de nuestra vida diaria. Nos brindan nutrición, placer y satisfacción. Sin embargo, a menudo nos encontramos enfrentados a juicios y críticas sobre lo que comemos o bebemos. En este artículo, exploraremos el tema de la comida y la bebida sin juicios, y por qué es importante que nadie nos juzgue en estas áreas de nuestra vida.

¿Qué dice la Biblia acerca de juzgar lo que comen los demás?

La Biblia nos enseña que no debemos juzgar a los demás por lo que comen o beben. En Mateo 7:1-2, Jesús dice: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os será medido”. Esto significa que si juzgamos a los demás por su comida o bebida, también seremos juzgados por nuestras propias acciones.

¿Por qué el reino de Dios no es comida ni bebida?

El reino de Dios no se trata de lo que comemos o bebemos, sino de la justicia, la paz y el gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14:17). Nuestra relación con Dios no se basa en reglas dietéticas, sino en nuestra fe y nuestra obediencia a sus mandamientos. La comida y la bebida son simplemente aspectos secundarios de nuestra vida terrenal, no lo más importante.

¿Dónde dice la Biblia que el reino de Dios no es comida ni bebida?

La Biblia hace referencia al hecho de que el reino de Dios no es comida ni bebida en varios pasajes. En Romanos 14:17, Pablo escribe: “Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”. Además, en 1 Corintios 8:8, dice: “Pero, si comemos, no estamos más cerca de Dios; ni si no comemos, estamos más distantes de él”. Estos versículos nos enseñan que nuestra relación con Dios no depende de lo que comemos o bebemos.

¿Qué quiere decir en Colosenses 2:16?

Colosenses 2:16 dice: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo”. Este versículo nos enseña que no debemos permitir que nadie nos juzgue por lo que comemos o bebemos, o por nuestras prácticas religiosas. Nuestra relación con Dios se basa en nuestra fe y nuestra obediencia a sus mandamientos, no en estas cuestiones externas.

Colosenses 2

El capítulo 2 de Colosenses también aborda el tema de la comida y la bebida sin juicios. En el versículo 20, Pablo escribe: “Si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques”? Este versículo nos enseña que no debemos someternos a reglas y preceptos humanos en relación con lo que comemos o bebemos. En cambio, debemos vivir en libertad y confiar en la guía del Espíritu Santo.